El “networking” profesional: la búsqueda de contactos para crecer.

 
¿Pueden ayudarnos las redes sociales a progresar profesionalmente?
  El fenómeno de las redes sociales se encuentra en su apogeo. Millones de personas las usan para estar en contacto con familia y amigos, pero también para aprender y enseñar, para trabajar –o conseguir trabajo– y para hacer negocios.

¿Cómo podemos hacer más grande nuestra red de contactos? Para Gueli Enriquez, el secreto es considerar el hacer relaciones como “un juego”. Hasta hace algunos años, los contactos se concretaban solamente en eventos sociales, en encuentros “en carne y hueso”. Pero los tiempos han cambiado: las redes sociales nos permiten generar y mantener relaciones en forma virtual que eventualmente podrán devenir en beneficios ciento por ciento reales. Para lograr esa comunicación y profundizarla con el tiempo, es importante tener en cuenta algunas sugerencias:

• Devolver los mensajes de cualquier tipo.

• Entrar en el juego: ayudando, dentro de lo posible, a otro integrante de nuestra red.

• No resultar cargoso con conocidos y/o desconocidos

• No llegar a alguien en nombre de una tercera persona, sin permiso o aviso. Definitivamente, es tiempo de interconexiones fluidas y de reconocer que nuevos y viejos contactos pueden abrir puertas. Un proyecto, un trabajo, un proveedor o el mejor de los negocios puede surgir a partir de las relaciones que surgen en una red social. Hoy más que nunca, mantener vínculos en forma organizada y con objetivos claros es un camino imprescindible para el progreso profesional.

Las redes y los grupos

La mayoría de las redes sociales (Facebook
y Linkedin son un buen ejemplo) ofrecen
a sus integrantes formar parte de distintos
grupos, sobre las temáticas más variadas.
Desde ex-alumnos de una institución a
fanáticos de tal o cual club de fútbol, hasta
grupos de profesionales o de admiradores,
todos estos espacios representan la oportunidad
de contactar a personas con nuestros
mismos intereses.
Y si no encontramos un grupo del que
nos sintamos parte, podemos crear uno
y abrirlo a todos los integrantes de la red
para que se sumen.

Las redes más utilizadas Si bien todas las redes nos permiten generar y mantener contactos personales y profesionales, las más conocidas tienen diferentes características y posibilidades de uso. A continuación, un resumen:

• Facebook: Mayoritariamente utilizada con fines sociales, permite chatear con los contactos que se encuentran online.

• Twitter: La red que se hizo famosa por haber sido usada por Barack Obama en su campaña. Su característica central es el intercambio de mensajes cortos.

• Linkedin: Se orienta a objetivos profesionales. Permite la búsqueda y oferta de puestos laborales, tanto por personas como por empresas.

• MySpace: La red social más elegida para la difusión de contenidos musicales y artísticos.

La importancia de la seguridad

El riesgo concreto de las redes sociales es la divulgación de contenidos, información y materiales privados. Los adolescentes suelen ser los más proclives a dar detalles personales, que pueden resultar riesgosos, por ejemplo:

• Números telefónicos, direcciones de correo y hasta el domicilio familiar.

• Fotografías personales, y de familiares, amigos, etcétera, muchas de carácter pri- vado. Es importante tener en cuenta que quien pueda ver estas imágenes podrá copiarlas, redistribuirlas y por supuesto, modificarlas con algún programa de edi- ción digital.

• Detalles sobre actividades cotidianas que, en manos de la persona equivocada, pueden poner en riesgo la seguridad. Por ejemplo, información sobre itinerarios, via- jes, vacaciones, ausencia de personas en el hogar, etcétera.

Las comunicaciones interpersonales siguen mutando, cada vez más rápido, a la par de las nuevas tecnologías. Algunos años atrás todo cambiaba en nuestras vidas como consecuencia de la llegada del celular. Luego la banda ancha masiva facilitaría el uso de la internet para comunicarnos, a través de distintos “mensajeros” online. Así, con cualquier computadora conectada a la red podemos estar en contacto con familiares, con jefes, con viejos amigos o compañeros de trabajo más allá de la distancia y del lugar en el que se encuentren. El paso siguiente ha sido la llegada de las redes sociales –en el marco de la llamada Web 2.0–, ampliamente aceptadas y utilizadas. Se trata, simplemente, de sitios web en los que los usuarios pueden buscar personas –que deben haberse registrado previamente– y mantener contacto con ellas, publicando mensajes o incluso, “chateando” en tiempo real. Sitios como Facebook, Twitter o Linkedin ya están en boca de todos, y son utilizados en forma diaria por millones de personas en todo el mundo.
El uso profesional

Muchos de estos usuarios usan estas
nuevas redes para intercambiar mensajes
con amistades y familia. Sin embargo,
cada vez resultan más útiles en ámbitos
profesionales y académicos (ver nota en
Página 7).

Por qué? Porque nos permiten estar más interconectados que nunca con colegas, con superiores o subordinados, con compañeros de labor y por supuesto, con las fuentes de información que permiten tomar decisiones a diario. Todas las redes dan la posibilidad a sus integrantes de publicar contenidos propios, enlaces con otros sitios en la red, videos y audios, lo que convierte a los espacios de cada usuario en fuentes inagotables y valiosísimas de información. A nivel profesional, se conoce como “networking” a la generación de redes de contactos. Según explica la Licenciada Ana María Gueli Enriquez, psicóloga experta en asesoramiento laboral, hacer “networking” es simplemente “hacer relaciones” para lograr nuevas oportunidades de negocio o para conseguir nuevas y mejores oportunidades laborales. “Es el simple proceso de conexión entre los profesionales”, aclara. ¿Con qué objetivos?: “en busca de información, soporte, consejos, ideas y también trabajos”. De hecho, más del 75% de las oportunidades laborales surgen a partir de contactos, “sobre todo en determinadas etapas de la carrera laboral de las personas”. Las oportunidades pueden surgir en donde menos imaginamos, por eso es imprescindible estar atento. Para que resulte útil, la red de conocidos debe evolucionar, ampliarse y mantenerse.